La guerra de Rusia contra Ucrania ha colocado los precios de la luz, el gas y los combustibles a niveles desorbitados, una situación insoportable para el consumidor medio porque el precio del gas, que repercute directamente en el de la luz, ya estaba muy alto antes de la contienda por la alta demanda ligada al inicio de la recuperación económica tras los meses más duros de la pandemia del covid-19.